PLAN PASTORAL DIOCESANO
DIÓCESIS DE SAN PEDRO SULA
PRIORIDAD PRIMERA:
Una Iglesia de
Discípulos en Camino
DIÓCESIS DE SAN PEDRO SULA
Dimensión Discipular
PRIORIDAD
PRIMERA
UNA IGLESIA DE DISCÍPULOS EN CAMINO
LÍNEA DE
ACCIÓN 1 (Sed de Dios)
Discernir la
sed de Dios y la experiencia religiosa del pueblo para purificarlas y
acompañarlas hacia su maduración. (nn. 23-25)
Estrategias:
1.1.
Reconociendo, valorando y agradeciendo el sentido
religioso de nuestro pueblo católico y de la gran mayoría de hondureños, que es
gracia y don de Dios. (n. 23)
1.2.
Prosiguiendo
el “camino sinodal” en nuestras comunidades y grupos como pedagogía de
reflexión, diálogo, discernimiento, renovación pastoral y oración. (n. 24; 39
al final)
1.3.
Afrontando con lucidez y estudiando los profundos y
rápidos cambios culturales y religiosos que experimentamos y que inciden
fuertemente en la vivencia religiosa (paso de la cultura rural a urbana,
secularización práctica,…). (n. 39; cfr
2 y 3)
1.4.
Preparando personas (sacerdotes, religiosas,
laicos), que acompañen el proceso espiritual y ofreciendo medios que animen y
garanticen una fuerte y perseverante
experiencia religiosa cristiana: ejercicios espirituales en la vida
diaria, talleres de oración, retiros, dirección espiritual… (Estrategia 1 y 2 del Plan anterior)
LÍNEA DE
ACCIÓN 2 (Religiosidad popular)
Valorar,
revisar y orientar nuestra piedad o religiosidad popular que ha servido entre nosotros
para mantener la búsqueda del verdadero
Dios y el reconocimiento de su amor. (n. 32 y primer párrafo del 34)
Estrategias:
2.1.
Revisando a la luz del Documento de Aparecida
(6.1.3) nuestras expresiones de religiosidad popular: celebración de las fiestas
patronales, imágenes de nuestras casas y templos, celebraciones de la vida:
presentación de niños, bendiciones de hogares, velorios y rezos por los
difuntos… (n. 34; cfr n. 30)
2.2.
Ofreciendo a los agentes de pastoral, las
oportunidades y medios para conocer bien “el hecho religioso”, los modos en que
se expresa, cómo configura a la persona y a la sociedad y sus posibles
deformaciones. (n. 35)
2.3.
Preparando estudios, especialmente con motivo de
los 100 años del Vicariato Apostólico (2016), sobre las diversas tradiciones e
influencias que configuran nuestra actual vivencia de la fe: indígenas,
coloniales, afroamericanas, nuevos movimientos pentecostales y organizando su
divulgación. (n. 36)
2.4.
Evitando toda especie de “publicidad” y
“competencia” entre devociones, lugares de culto, fórmulas de oración o
actividades de “ministros religiosos” que hacen olvidar que solo Dios es Dios y
que solo su Reino es absoluto. (n. 31)
LÍNEA DE
ACCIÓN 3 (Discípulos de Jesucristo)
Poner a
Jesucristo, rostro humano de Dios y rostro divino del hombre, en el corazón de
nuestra vida de discípulos misioneros y en el centro de nuestras comunidades,
pues solo Él es el camino, la verdad y la vida.
Estrategias:
3.1.
Dejándonos guiar por las palabras de Jesús pero,
sobre todo, por su vida entregada, crucificada y resucitada, tal como nos la
transmiten los evangelios. (n. 28)
3.2.
Aprendiendo de Jesús a invocar al Padre con la
confianza de los pequeños, sin gritos, sin palabrería, asombrados y
agradecidos, recordando que el Padre sabe lo que necesitamos antes de que
abramos nuestra boca. (n. 27)
3.3.
Revisando nuestros modos de orar, conscientes de
que el “padre nuestro” es la oración por excelencia, y cuidando de no caer en
la tentación de tomar el nombre de Dios en vano ni utilizar la religión como
pretexto para aprovecharnos del hermano. (n.
27)
3.4.
Mirando, desde la contemplación del misterio de
Dios en Jesús crucificado, nuestra realidad “crucificada”: la exclusión y la
injusticia, la muerte violenta que nos amenaza cada día y el desprecio de la
dignidad humana. (n. 29)
3.5.
Verificando la autenticidad de nuestra fe en Dios,
misterio de amor y solidaridad, en el compromiso por la justicia; por eso
queremos estar cada día más cerca de los pequeños, de los excluidos y de los
que sufren. (n. 29)
LÍNEA DE
ACCIÓN 4 (María, madre y modelo del discípulo)
Seguir
profundizando, en comunión con la fe de la Iglesia, en la contemplación de
María, la Madre de Jesús nuestro Señor y Salvador y la Madre y Modelo de los
discípulos misioneros. (n. 37-38)
Estrategias:
4.1.
Aprovechando toda celebración y devoción mariana de
nuestro pueblo (rosario, mes de mayo, fiestas patronales) y teniendo muy en
cuenta el espíritu y el ritmo del año
litúrgico. (n. 37)
4.2.
Difundiendo ampliamente el texto y la enseñanza del
Documento de Aparecida (614) sobre María como “discípula y misionera” para
orientar una espiritualidad mariana auténtica. (n. 38)
4.3.
Realizando una formación mariológica sistemática
que rescate y purifique la figura y presencia de María en la Iglesia y en el
pueblo hondureño. (n. 38)
LÍNEA DE
ACCIÓN 5 (Discípulos que escuchan la Palabra)
Escuchar con
humildad y atención, como discípulos en camino, la Palabra de Dios que se hizo
carne, meditarla asiduamente en el corazón y ponerla en práctica. (n. 51, 54).
Estrategias:
5.1.
Difundiendo, de una manera planificada, la lectura
orante de la Biblia, personal y comunitaria, aprovechando las personas, medios
y experiencias que tenemos. (n. 44)
5.2.
Promoviendo entre los fieles la enseñanza y el
ejercicio de una “lectura comprensiva” de los textos bíblicos y de otros
textos, especialmente en las escuelas y colegios católicos y en la formación de
los presbíteros, diáconos, delegados, catequistas y lectores. (nn. 44 y 45)
5.3.
Facilitando cursos, talleres, etc, presenciales o a
distancia de una manera coordinada a nivel personal, parroquial o diocesano,
para el estudio diligente de la Sagrada Escritura. (n. 50)
5.4.
Acogiendo la Sagrada Escritura como Palabra de Dios
que se hace viva y eficaz en el caminar de nuestra Iglesia diocesana que quiere
hacer suyos los gozos y esperanzas de los hombres y mujeres del departamento de
Cortés. (nn. 43 y 52)
5.5.
Cuidando la comprensión católica que acoge la
Palabra en una tradición viva y en la comunión de la Iglesia y supera la
tentación de lecturas fundamentalistas e inadecuadas. (n. 52)
LÍNEA DE
ACCIÓN 6 (Los procesos de iniciación en la fe)
Acompañar el
crecimiento en la fe, por la que se ha respondido al anuncio del evangelio, a
través de la catequesis de iniciación, entendida como proceso orgánico y
sistemático de instrucción, educación, e iniciación de niños y jóvenes.
Estrategias:
6.1.
Celebrando cuidadosamente el don de Dios que se
expresa en el bautismo, preparando diligentemente a las personas implicadas,
viviéndolo congruentemente y proclamándolo con entusiasmo. (n. 55)
6.2.
Planificando una renovada pastoral de
evangelización de las familias, teniendo muy en cuenta la gran diversidad de
situaciones (madres solteras, matrimonio civil, unión libre…), que las acompañe
y motive para que opten por celebrar el don de Dios y vivan con ilusión la
tarea de crecer en la fe junto a sus hijos. (nn. 58-59; cfr 62 al final)
6.3.
Convirtiendo a toda la comunidad cristiana en el
ámbito y sujeto de la iniciación cristiana de niños y jóvenes de manera que
estos se vayan incorporando progresivamente a ella, a sus sacramentos,
fraternidad y misión de una manera consciente y activa. (n. 63; cfr 62)
6.4.
Consolidando la catequesis como un proceso que
configura la vida del discípulo y elaborando un itinerario articulado del
proceso y de sus etapas (infancia, adolescencia, juventud) que al mismo tenga
en cuenta a aquellos niños y jóvenes que se quieren incorporar a dicho proceso
y no están bautizados. (n. 66)
6.5.
Integrando adecuadamente en el proceso catequético
la celebración de los sacramentos de iniciación (bautismo, confirmación,
eucaristía), como acontecimientos cualificados del inicio y crecimiento de la
vida cristiana y elaborando orientaciones y criterios específicos para el
bautismo de niños, adolescentes y jóvenes en edad catequética. (n.
67; Cfr. 68, 70)
6.6.
Formando equipos pastorales de personas
adecuadamente preparadas (sacerdotes, religiosas, laicos) que acojan
gozosamente y acompañen diligentemente en el proceso de iniciación cristiana a:
●
Los ya bautizados, de manera que se desarrolle
pujante la gracia recibida. (n. 56)
●
Quien solicita el bautismo, partiendo de su
concreta situación; (n. 60)
●
Las familias, en su realidad tan diversa y
compleja, que solicitan el bautismo para sus hijos o la primera comunión sin
estar bautizados. (n. 68)
●
Los adolescentes y jóvenes que no hayan
celebrado su bautismo, aunque hayan tenido una cierta relación con la Iglesia,
y expresen su deseo de recibirlo. (n. 69)
LÍNEA DE
ACCIÓN 7 (El catecumenado de adultos)
Motivar y
acompañar una conversión misionera de los presbíteros y agentes de pastoral, de
las estructuras y programas pastorales que dé prioridad a la evangelización de los
adultos no bautizados o bautizados en su infancia pero no evangelizados. (n.
71, primeras líneas)
Estrategias:
7.1.
Haciendo de la comunidad local y parroquial el
ámbito del encuentro con Jesucristo y del proceso que dará paso a la
conversión, el discipulado, la comunión y la misión. (n. 71)
7.2.
Insistiendo en que todos, especialmente los
presbíteros, delegados y catequistas, tengamos un conocimiento profundo del
RICA y dispongamos de los recursos necesarios para que pueda ser vivido con
toda su riqueza. (n. 71)
7.3.
Creando, dentro de la Comisión Diocesana de
Catequesis, una sección específica de catecumenado de adultos. (n. 72)
7.4.
Formando las personas que puedan acompañar al
catecúmeno en su proceso y elaborando los materiales adecuados para las etapas
del catecumenado. (n. 73)
PRIORIDAD SEGUNDA:
Una Iglesia de
Comunión y Participación
DIÓCESIS DE SAN PEDRO SULA
Dimensión Comunitaria
PRIORIDAD SEGUNDA
UNA IGLESIA DE COMUNIÓN Y
PARTICIPACIÓN
LÍNEA DE ACCIÓN 1 (Identidad, pertenencia y corresponsabilidad)
Consolidar la
identidad católica y avivar la pertenencia eclesial que lleve a una mejor y
mayor participación y corresponsabilidad de cada cristiano católico en la
evangelización y acción pastoral de la Iglesia. (n. 101)
Estrategias:
1.1.
Cuidando y
desarrollando procesos catequéticos de niños, jóvenes y adultos mediante
procesos sistemáticos de formación permanente de los laicos. (n. 101)
1.2.
Usando adecuadamente el lenguaje, los cantos, los
símbolos, la teología, los sacramentos católicos, uniendo tradición y
actualización. (n. 102)
1.3.
Ofreciendo oportunidades de acompañamiento que
ayuden al creyente para iniciarse y comprometerse en la vida comunitaria. (n. 103)
1.4.
Cuidando las relaciones interpersonales en las
comunidades, equipos pastorales y organismos de comunión y participación. (n. 104)
LÍNEA DE ACCIÓN 2 (Comunión eclesial)
Cuidar las actitudes y tareas que favorezcan la comunión eclesial desde
la diversidad de vocaciones. (n. 105)
Estrategias:
2.1. Fomentando
actitudes de sencillez, cercanía, afecto, escucha, compasión y animación, más que de poder y “mandato”, mediante las
visitas pastorales, el seguimiento de las diversas pastorales y la atención
personalizada con el dialogo personal. (Obispos)
(n. 105)
2.2. Promoviendo
y apoyando los diversos servicios que pueden darse en las comunidades, a través
de trabajo de equipo, valoración y escucha a los fieles, dando informes
transparentes anuales económicos. (Presbíteros)
(nn. 107-109)
2.3. Promoviendo
el diaconado permanente como ministerio ordenado en la Iglesia, teniendo en cuenta que su función
primera es la de realizar y suscitar, en comunión con el obispo, el servicio de caridad de toda
la Iglesia diocesana. (n. 110, 380)
2.4. Valorando
la vocación y misión de los laicos para que se comprometan responsablemente en
la vida de la Iglesia, con actitudes evangélicas que construyan la comunidad
cristiana. (Laicos) (nn. 111-112)
2.5. Teniendo
apertura a nuevas formas de ministerios laicales en la diócesis (lectores,
acolitado), para ejercer algunas tareas que no exigen el carácter del Orden. (Laicos) (n. 113)
2.6. Incorporando
a los miembros de la vida consagrada, según su misión y carisma, a la vida y
acción pastoral de las comunidades, a los organismos parroquiales y diocesanos,
para que aporten sus dones y su disponibilidad pastoral. (Vida Consagrada) (n. 116)
LÍNEA DE ACCIÓN 3 (Compromiso vocacional)
Impulsar y consolidar
una pastoral que fomente en todos la conciencia y el compromiso vocacional,
desde la teología Bautismal. (nn. 119-120)
Estrategias:
3.1. Asumiendo
los presbíteros una especial responsabilidad en la animación y organización de
la pastoral vocacional. (n. 121)
3.2. Poniendo
interés, a través de un plan sistemático, en la formación de los agentes de
pastoral vocacional. (n. 122)
3.3. Cuidando
el acompañamiento personal de todo vocacionado,
contando para esta tarea con personas preparadas y con disponibilidad. (n. 123)
3.4. Logrando
la continuidad y profundización en la reflexión, formación y operatividad de la
“cultura vocacional” en la diócesis. (n.
125)
LÍNEA DE ACCIÓN 4 (Sentido de diócesis)
Lograr que
el sentido de diócesis empape a las personas, comunidades, estructuras y
organismos para ir renovando de manera fiel y corresponsable la Iglesia local
que, entre gozos y sufrimientos, camina en el departamento de Cortés. (n. 126)
Estrategias:
4.1.
Fomentando en todo los fieles el conocimiento, el
aprecio y la valoración de nuestra Iglesia diocesana, e impulsando una pastoral
de conjunto, de manera que la variedad de carismas, servicios, pastorales y
organizaciones se orienten en un mismo proyecto misionero. (n. 127)
4.2.
Participando regularmente en las reuniones,
encuentros, etc. de carácter diocesano para que la parroquia o sus pastorales
no se queden al margen de la vida diocesana, justificando su ausencia en casos
excepcionales. (n. 128)
4.3.
Asumiendo el Plan Pastoral Diocesano como muestra
de comunión pastoral y de unidad de criterios y prioridades que debe existir en
toda la diócesis. (n. 129)
4.4.
Aprovechando el entusiasmo, la motivación y el
trabajo con motivo de los 50 años de la diócesis para proseguir los estudios
históricos y sociológicos, la ordenación de materiales de archivo fotográfico,
etc. en orden a los 100 años del Vicariato Apostólico el año 2016. (n. 130)
4.5.
Instituyendo la celebración del “Día de la Iglesia
Diocesana” como jornada de sensibilización, celebración e información. (n. 131)
4.6.
Organizando a manera de una red de comunicación
diocesana con diversos enlaces (páginas web, CECODI, Facebook, las noticias de
Radio Luz, Hojas informativas…) y con un nudo (equipo) central coordinador, por
la que circule con agilidad y prontitud la vida de la diócesis.
LÍNEA DE ACCIÓN 5 (Modelo de parroquia)
Asumir la opción por un modelo de parroquia entendida como “comunidad
de comunidades”. (n. 132)
Estrategias:
5.1. Consolidando las estructuras de nuestras parroquias
urbanas y rurales, formadas de “comunidades locales” con su templo, consejo
pastoral, comisiones, etc. en las que se vive y celebra ordinariamente la vida
cristiana. (n. 132)
5.2. Cuidando
la armonía entre la parroquia y sus comunidades locales. (n. 133)
5.3. Entregando a los nuevos sacerdotes, que inician su
trabajo pastoral en la diócesis un “dossier” sobre el modelo de parroquia iniciado en la diócesis e igualmente a
las religiosas nuevamente destinadas a la diócesis, especialmente a las
destinadas a actividades parroquiales. (n.
135)
5.4. Organizando
la parroquia según los orientaciones del “Directorio de la Parroquia Renovada
de Honduras” y los criterios y normas dados en la diócesis para los consejos,
comisiones y planes de pastoral. (n.
137)
LÍNEA DE ACCIÓN 6 (Comunidades Eclesiales de Base)
Configurando la parroquia como comunidad, a partir de las comunidades
existentes, según el modelo de Comunidades Eclesiales de Base (CEBs),
respetando los carismas diferentes de otros estilos de vida comunitaria. (n.
139)
Estrategias:
6.1. Determinando
los rasgos fundamentales que han de caracterizar a las comunidades eclesiales
de base en la diócesis, a partir de los documentos y experiencias
latinoamericanos y de nuestra experiencia diocesana de CEBs o “pequeñas
comunidades”. (n. 140)
6.2. Preparando
y enviando los
materiales para las comunidades eclesiales de Base, diversificando los que son
para comunidades que se están iniciación de los que son para comunidades ya
formadas (n. 143)
6.3. Reflexionando
y sacando conclusiones pastorales, sobre la relación entre las Comunidades
eclesiales de base y los procesos catecumenales de iniciación cristiana de
adultos en la diócesis. (n. 144)
6.4. Motivando
para que los agentes de pastoral estén en una comunidad eclesial de base de
modo que así vivan la doble vinculación: con unos en la comunidad eclesial de
fe y con otros en la comisión de su
pastoral específica en la que trabajan. (n.
145)
LÍNEA DE
ACCIÓN 7 (Misión de los movimientos)
Discernir la
misión de los movimientos laicales en la diócesis, aprovechando el desarrollo
de la eclesiología de la comunión, la
teología de los carismas y el dinamismo evangelizador, para una mejor
edificación de la Iglesia. (n. 146)
Estrategias:
7.1. Optimizando
y fortaleciendo la “Comisión Diocesana de Laicos Asociados” como cauce para
hacer llegar preocupaciones,
orientaciones, líneas pastorales, prioridades de la diócesis. (n. 147)
7.2. Estableciendo
para cada movimiento un espacio y tiempo cada
año para la información y diálogo con el Obispo y la Vicaría de pastoral. (n. 147)
7.3. Teniendo
cada movimiento sus representantes en la comisión diocesana respectiva como
punto de información y coordinación. (n.
147)
7.4. Integrando
a cada uno de los miembros a la vida y a la acción de la parroquia a la que
pertenecen, aunque el movimiento como tal tenga un carácter supra parroquial. (n. 147)
7.5. Buscando
que las orientaciones y líneas formativas y pastorales dadas a los movimientos
por sus dirigentes diocesanos, nacionales o internacionales, se integren y se apliquen según las
orientaciones dadas por la autoridad diocesana para toda la diócesis. (n. 147)
LÍNEA DE
ACCIÓN 8 (Organismos de comunión)
Consolidar institucionalmente y renovar el espíritu de los organismos
de comunión que la diócesis propone
(consejos, comisiones, planificación pastoral) para el buen desempeño de la
vida de la Iglesia diocesana.
Estrategias:
8.1. Constituyendo
y fortaleciendo los consejos pastorales diocesanos, zonales, parroquiales y
locales, según las orientaciones dadas por la diócesis. (n. 148)
8.2. Cuidando
y revisando los estatutos de los consejos pastorales, especialmente la forma de
composición, para que sean fieles a su naturaleza y funciones. (nn. 149-150)
8.3. Acompañando
y evaluando (Obispo, Vicario, Decano, Párroco) periódicamente el funcionamiento
de las comisiones diocesanas y parroquiales y de los departamentos de pastoral.
(n. 151)
8.4. Motivando
y ejercitando una cultura de la planificación en todos los niveles, que nos
lleve al conocimiento de la realidad, a la orientación del caminar y al trabajo
en equipo. (n. 152)
8.5. Elaborando
y ejecutando la programación pastoral anual en todos los ámbitos para evitar
superposición de acciones y desconcierto en las decisiones, compartiendo todas
las propuestas de eventos y actividades dirigidos a todos con al menos tres
meses de antelación. (n. 155)
LÍNEA DE ACCIÓN 9 (Consejos de asuntos
económicos)
Motivar y organizar el Consejo de Asuntos
Económicos (CAE), diocesano y parroquial, para que en nuestra Iglesia diocesana
se tenga una clara comprensión del autosostenimiento de esta Iglesia
particular. (n. 157)
Estrategias:
9.1. Formando
a los fieles de tal manera que
comprendan que la corresponsabilidad eclesial abarca también el
sostenimiento económico de la Iglesia. (n. 157)
9.2. Elaborando
un plan de acción permanente para incrementar las aportaciones de los fieles
como fruto de su conciencia de pertenencia eclesial. (n. 157)
9.3. Estableciendo
el Consejo de asuntos económicos en las parroquias según los estatutos
diocesanos: CIC 537. (n. 157)
9.4. Capacitando
en gestión y administración a los párrocos y al personal vinculado a estas tareas
en los distintos niveles de la diócesis. (n.
157)
9.5. Informando
periódicamente y con trasparencia sobre la gestión económica de las distintas
administraciones (diocesana, parroquial…). (n.
157)
9.6. Aprovechando
la experiencia y los materiales que ya posee la Iglesia en algunos países como
Argentina, Chile, Ecuador, etc. (n. 157)
LÍNEA DE ACCIÓN 10 (Ecumenismo)
Trabajar para que el diálogo
ecuménico sea considerado como un camino irrenunciable por todo
cristiano, de modo que se vaya haciendo realidad el deseo de Cristo: “que todos
sean uno”. (n. 158)
Estrategias:
10.1. Comprendiendo
y poniendo en práctica la eclesiología de comunión que nos conduzca al dialogo
ecuménico. (n. 158)
10.2. Reflexionando sobre el crecimiento del evangelismo en la
costa norte, sobre todo el de carácter pentecostal y fundamentalista. (n. 159)
10.3. Celebrando
en las parroquias, la “Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos”,
dando énfasis cada año a una de las grandes tradiciones cristianas: ortodoxa,
comunidades de la Reforma, Movimientos pentecostales. (n. 191, 196)
PRIORIDAD TERCERA:
Una Iglesia
Que celebra su Fe
Dimensión
Pascual
PRIORIDAD TERCERA
UNA IGLESIA QUE CELEBRA SU FE
LÍNEA DE ACCIÓN 1 (Espiritualidad)
Motivar y acompañar a los fieles
en una auténtica “espiritualidad litúrgica”, que se constituya en fuente y cumbre de la vida cristiana. (n.
184)
Estrategias:
1.1.
Presentando y explicando al pueblo el valor
simbólico de cada uno de los gestos, signos, ritos y palabras en la liturgia,
para que esta nutra verdaderamente su espiritualidad, y se arraigue en la
celebración de los misterios de Cristo, bajo el ritmo del año litúrgico. (n. 184)
1.2.
Valorando y acompañando la religiosidad popular y
las tradiciones de nuestro pueblo hondureño a través de una formación oportuna
en las parroquias, para que la experiencia de fe comunitaria se vea nutrida
por su carácter festivo, entusiasta, alegre y creativo. (n. 185)
1.3.
Enseñando a los fieles que la liturgia y la vida no
son acontecimientos separados, o paralelos
sino que van necesariamente unidos, pues la liturgia es celebración de
la vida cristiana y la vida es concretización de la liturgia que se celebra. (n. 185)
LÍNEA DE
ACCIÓN 2 (Sacramentos)
Atender prioritariamente la vida sacramental de los fieles, desde su iniciación hasta
llegar a una vivencia personal y comunitaria consciente y fructuosa de cada uno de los
sacramentos.
Estrategias:
2.1.
Ofreciendo una adecuada preparación que
permita a los fieles vivir la recepción de los sacramentos como
auténticos lugares de encuentro con Dios
y dando continuidad a esta formación después de la recepción del sacramento. (n. 187)
2.2.
Revisando los procesos de preparación sacramental a
nivel diocesano, y ofreciéndolos a quienes los soliciten, no solo como
catequesis circunstancial, sino como proceso de educación en la fe, que debe
ser continuo y permanente. (n. 188)
2.3.
Elaborando y asumiendo el directorio diocesano de todos los
sacramentos en el que la comisión de
catequesis y de liturgia, de forma concatenada, actualicen y renueven los contenidos formativos
correspondientes, determinen los criterios pastorales y las normas comunes para
cada sacramento. (n.189)
2.4.
Promoviendo la corresponsabilidad litúrgica por
medio de los diversos ministerios litúrgicos, otorgados a fieles debidamente
preparados, los cuales cuidarán su presentación, con dignidad y sencillez, pues
desempeñan una función pública. (n. 190
y 191)
2.5.
Cuidando con detalle cada celebración: la
proclamación de la palabra, el canto, el orden, la limpieza, la belleza, la
ausencia de ostentación, especialmente en las celebraciones en que participan
personas no católicas o poco practicantes.
LÍNEA DE
ACCIÓN 3 (Formación)
Promover la
formación integral y continua en liturgia de los agentes de pastoral y demás fieles para una participación activa,
consciente y fructuosa. (n. 192)
Estrategias:
3.1.
Siguiendo las indicaciones y directrices de los
documentos de la Iglesia y las disposiciones formativas de la Comisión
Diocesana de Liturgia. (n. 192)
3.2.
Diseñando un plan orgánico de formación litúrgica
para sacerdotes, religiosas y agentes de pastoral. (n. 192)
3.3.
Profundizando la formación de los diversos ministerios litúrgicos, a
través de escuelas parroquiales y preparando a algunos especialistas
(licenciatura, diplomado) en Sagrada Liturgia. (n. 186 y 192)
3.4.
Elaborando materiales adecuados que faciliten la
formación de los agentes de pastoral litúrgica en cada una de las parroquias y
revisando aquellos procesos que ya existan y que hayan tenido éxito a nivel
local. (Aporte de varias parroquias)
3.5.
Incluyendo en esta formación los criterios sobre
funcionalidad, belleza y sencillez de los templos, objetos y ornamentos
litúrgicos. (n. 196)
LÍNEA DE ACCIÓN 4 (Organización)
Organizar y fortalecer la comisión de liturgia en todos los niveles:
diocesano, parroquial y comunitario. (n. 193-195)
Estrategias:
4.1.
Promoviendo y logrando la
creación y buen funcionamiento de
las comisiones diocesanas y parroquiales de liturgia, a través del asesoramiento
de los párrocos y vicarios ofrecido a los agentes responsables y cuidando la
presencia de religiosas en todos los niveles de la comisión de liturgia y en
las subcomisiones. (n. 193)
4.2.
Organizando, en el interior de la Comisión
Diocesana, subcomisiones o equipos, como: música sacra SC 46, piedad o religiosidad popular, y oración en
sus diversas formas y medios. (n. 195)
4.3.
Creando el equipo de “arte sacro”, como parte
integrante de la Comisión Diocesana de
Liturgia, con la participación de personas competentes en liturgia y
arquitectura para que ayude a coordinar y dar orientaciones en la construcción
de templos y capillas. (n. 196)
LÍNEA DE
ACCIÓN 5 (Sacramento de la Eucaristía)
Dar a
conocer el significado de la Eucaristía y motivar la participación plena y activa de los fieles por todos los
medios de formación, en todas las áreas de pastoral, a todos los grupos y comunidades,
de tal modo que los católicos conscientes lleguen a sentir que no pueden vivir
sin la Eucaristía. (n. 198)
Estrategias:
5.1.
Preparando con esmero, delicadeza y atención todos
los aspectos de la celebración desde la
ambientación hasta la participación
en la Eucaristía, por parte de todos, pero especialmente por
parte de los sacerdotes y de los equipos de liturgia. (n. 199)
5.2.
Concientizando a la feligresía sobre de la
importancia del Domingo, día del Señor, y garantizando que en cada comunidad haya
celebración dominical de la Eucaristía o de la Palabra, con comunión si hay un
ministro extraordinario. (n. 200)
5.3.
Proporcionando la enseñanza de la Iglesia sobre la
presencia viva de Jesucristo en la Eucaristía, y fomentando la adoración
eucarística según los ejercicios piadosos y normas litúrgicas de la misma
Iglesia, evitando toda forma, lugar y ritos que desdigan del verdadero culto
eucarístico. (n. 205)
5.4.
Educando al pueblo de Dios para que sienta la
necesidad de participar en la comunión, facilitando los medios para eliminar
los obstáculos que lo impiden. (n. 203)
5.5.
Organizando y
promoviendo la celebración de un
Congreso Eucarístico Diocesano. (n. 205)
LÍNEA DE
ACCIÓN 6 (Sacramento de la Reconciliación)
Fomentar en
la conciencia de los fieles el valor del Sacramento de la Reconciliación, como
la acción indispensable de Cristo y de la Iglesia en el camino de conversión de
los auténticos discípulos. (n. 206)
Estrategias:
6.1.
Educando a los fieles, a través de los distintos
procesos de educación en la fe, sobre una sana y correcta teología del pecado,
que no caiga en la negación del mismo ni en el rigorismo o la culpabilidad. (n. 206)
6.2.
Promoviendo el sacramento de la reconciliación como
una parte cualificada y necesaria del proceso de conversión permanente. (n. 207)
6.3.
Fomentando
la dimensión eclesial, a través de las celebraciones comunitarias de la
penitencia en los tiempos litúrgicos
fuertes y en ocasiones especiales que lo pide la situación eclesial o social. (n. 208)
6.4.
Potenciando la práctica evangélica del perdón y de
la corrección fraterna para ser fermento de reconciliación y superar los
conflictos sociales, eclesiales y familiares. (n. 208 )
6.5.
Manteniendo una actitud de acogida y disponibilidad
por parte de los sacerdotes, ante los fieles que les solicitan confesión,
organizando horarios convenientes con la oportuna información y cuidando en la
Catedral y en algunos templos de cada zona periódicas celebraciones atendidas
por diversidad de sacerdotes. (n 209)
LÍNEA DE
ACCIÓN 7 (Sacramento de la Unción de los Enfermos)
Orientar a
los fieles para que reciban el sacramento en la Unción de los Enfermos en el
tiempo oportuno, con las debidas disposiciones espirituales y a ser posible,
acompañados de la familia y de miembros de la comunidad cristiana. (n. 212)
Estrategias:
7.1.
Preparando a las personas que visitan a los
enfermos en su casa o en los hospitales y a los miembros de la pastoral de la
salud para un mejor conocimiento del trato que se ha de dar al enfermo y del
sentido del sacramento de la Unción. (n.
211)
7.2.
Trabajando a
nivel catequético, formativo e informativo,
para que la Unción de los Enfermos sea siempre un sacramento eclesial,
de modo que la comunidad continúe visitando a sus enfermos y ayudándolos en sus
necesidades. (n. 212)
7.3.
Fomentando la celebración parroquial del "Día
del enfermo" y donde sea posible organizar celebraciones comunitarias del
sacramento de la Unción de Enfermos con la debida catequesis parroquial y
personal. (Varias aportaciones)
7.4.
Cuidando la visita y el acompañamiento de la
comunidad, de los agentes de pastoral y del sacerdote a aquellas familias que
han perdido un ser querido. (n. 214)
LÍNEA DE
ACCIÓN 8 (Sacramento del orden)
Apoyar constantemente a los sacerdotes de la diócesis y fomentar las
vocaciones locales al sacerdocio. (n. 215)
Estrategias:
8.1.
Orando por los sacerdotes, rodeándolos de
comprensión, dialogando fraternalmente y colaborando con ellos, desde la propia
vocación, en la misión eclesial. (n.
215)
8.2.
Organizando y movilizando una pastoral vocacional,
verdaderamente corresponsable y
efectiva que implique a todos los fieles
y comunidades, ante la necesidad de un número mayor de sacerdotes en la
diócesis. (n. 215)
8.3.
Explicando y presentando, desde el seminario mayor,
la teología y espiritualidad del clero diocesano secular y desarrollando esta
identidad por medio de la formación permanente y del mismo ejercicio del
ministerio. (n. 216)
8.4.
Estudiando detenidamente la forma de organizar la
diócesis y los estudios de especialización de los sacerdotes hondureños. (n. 217)
8.5.
Cuidando con esmero, sin caer en la rutina o en el
individualismo, los encuentros sacerdotales, tanto los que están
institucionalizados como los espontáneos y aquellos de libre iniciativa. (n. 218)
8.6.
Actualizando el plan de formación para los llamados
al diaconado permanente, explicando su misión en la comunidad, marcando los
criterios de discernimiento de modo que en 2019 puedan ordenarse los primeros
diáconos de nuestra diócesis. (n. 110)
LÍNEA DE
ACCIÓN 9 (Pastoral Familiar)
Consolidar
una pastoral familiar organizada, “intensa y vigorosa”, en la diócesis y en las
parroquias, que acoja, acompañe, forme y lleve a los novios próximos a casarse,
a las parejas en unión libre o casadas solo por lo civil y a los matrimonios ya
establecidos a conocer, apreciar y vivir el valor del matrimonio y de la
familia cristiana, como sacramento del amor de Cristo y de la Iglesia. (n. 222)
Estrategias:
9.1.
Reservando y dedicando momentos y espacios parroquiales para orar por las familias, así como
favorecer la oración familiar con prácticas adecuadas: laudes, “lectio divina”,
rezo del rosario. (n. 220)
9.2.
Celebrando periódicamente misas con la renovación
de los votos matrimoniales de los asistentes que cumplen algún aniversario
importante de su boda en el mes. Es muy oportuno hacerlo en el mes de agosto,
mes de la familia. (n. 221)
9.3.
Dando una buena preparación inmediata y adecuada a
las parejas que van a contraer matrimonio, con una duración no menor a tres
meses, y unificando criterios que se seguirán en cuanto al tiempo y el
contenido. (n. 225)
9.4.
Ofreciendo cauces y medios para la formación
permanente de la familia y para los agentes de pastoral familiar que tenga en
cuenta los aspectos doctrinales, pedagógicos y culturales. (n. 227)
9.5.
Estableciendo programas de formación,
acompañamiento y orientacion sobre paternidad y maternidad responsables y
preparando personas, parejas y sacerdotes para abordar estos aspectos. (n. 228)
9.6.
Organizando “Centros de Asesoría Familiar” en la diócesis y en las
parroquias, con personas capacitadas (sacerdotes, psicólogos, juristas…) para
dar un acompañamiento a los matrimonios, especialmente a los que se hallen en
situaciones difíciles o irregulares y a
los jóvenes que lo necesiten, de acuerdo a las enseñanzas de la Iglesia. (n. 229)
9.7.
Educando a los niños adolescentes y jóvenes, de una
manera positiva y gradual, en la comprensión y vivencia cristiana de la
sexualidad y del amor humano, por medio de los padres y la colaboración de
educadores, sacerdotes, catequistas y asesores de pastoral juvenil. (n. 232)
9.8.
Organizando, dentro de la pastoral familiar, una
pastoral especifica de y para los matrimonios que viven en situación irregular
objetiva pero que desean llevar una vida cristiana en la comunidad y
regularizar su situación, si es posible. (n.
233-234)
LÍNEA DE ACCIÓN 10
(La mesa de la Palabra)
Comprender y vivir la
importancia suma de la Palabra de Dios en la Liturgia ya que ésta es el ámbito privilegiado
en el que Dios habla hoy a su pueblo, que escucha y responde. (VD 52)
Estrategias:
10.1. Poniendo
siempre de relieve, al celebrar los diversos sacramentos, la unidad existente
entre la Palabra de Dios y el sacramento, ya que en la práctica pastoral, los
fieles no siempre son conscientes de esta unión. (VD 53)
10.2. Procurando
que la Palabra proclamada y la predicación sean claramente escuchadas y
entendidas. Por eso, se ha de cuidar la preparación de los lectores y de todos
aquellos que intervienen en la proclamación y explicación de la Palabra y los
aspectos técnicos de la megafonía. (n.
237)
10.3. Preparando
bien la homilía, por parte de los sacerdotes, diáconos y delegados de la
Palabra de Dios, con la lectura, el estudio y la oración de los textos bíblicos
y con el discernimiento de la realidad que viven los fieles. (n. 204)
10.4. Continuando
y ampliando la práctica de algunas comunidades locales o grupos de fieles que
rezan ya algunas de las partes de la Liturgia de las Horas, especialmente
Laudes o Vísperas. (n. 238)
PRIORIDAD CUARTA:
Una Iglesia
en estado permanente
de Misión
Dimensión
Misionera
PRIORIDAD
CUARTA
UNA
IGLESIA EN ESTADO PERMANENTE DE MISIÓN
LÍNEA DE ACCIÓN 1 (Opción
diocesana por la evangelización)
Ratificar la
opción fundamental de nuestra diócesis por la evangelización entendida desde
las claves de Evangelii Nuntiandi, el Documento de Aparecida y la Evangelii
Gaudium. (n. 268)
Estrategias:
1.1.
Revisando, desde esta opción, todas las demás
opciones pastorales, las tareas, los recursos personales, los bienes, los
tiempos… (n. 270)
1.2.
Impregnando de esta firme decisión misionera todas
las estructuras eclesiales, y todos los planes pastorales de diócesis,
parroquias, comunidades religiosas y de cualquier institución de la Iglesia. (n. 271)
1.3.
Acogiendo y dando seguimiento a la reflexión y
propuestas del CELAM y de la CEH para avanzar en esta opción por una Iglesia
misionera. (n. 274)
LÍNEA DE
ACCIÓN 2 (Necesidad del anuncio explicito)
Anunciar
explícitamente, por desborde de gratitud y alegría, el nombre, la doctrina, la
vida, el ministerio de Jesús de Nazaret, para que nuestros pueblos en Él tengan
vida (EN 22; DA 14) (n. 280).
Estrategias
2.1. Revisando
la doctrina, las normas y toda la actividad misionera de la Diócesis para ver
si deja transparentar la oferta de una vida plena en Cristo, para cada hombre y
mujer. (n. 273)
2.2. Anunciando
y testimoniando que Dios nos ama, que nos acompaña en la tribulación, que
alienta nuestras esperanzas en medio de todas las pruebas. (n. 280)
2.3. Proponiendo
los valores que dieron sentido a la vida de Jesucristo, los valores del Reino
y, desde Él, discerniendo y compartiendo los valores que generan vida para
todos. (n. 291)
LÍNEA DE
ACCIÓN 3 (El testimonio de vida)
Fundamentar
la evangelización en el testimonio que brota de la coherencia entre la fe y la
vida, coherencia a la que todos estamos llamados: laicos, consagrados,
presbíteros, obispos. (n. 276)
Estrategias:
3.1. Llevando,
en el ejercicio mismo de la acción evangelizadora, un estilo de vida que
refleje la vida del mismo Jesús en el anuncio del evangelio. (n. 277)
3.2.
Manifestando actitudes y comportamientos de comunión de vida y destino con los
demás, de solidaridad en los esfuerzos de todos por cuanto cuanto existe de
noble y bueno, defensa de la vida y dignidad de cada ciudadano en nuestra
realidad de injusticia, de corrupción, de violencia… (n. 278)
3.3. Cuidando la
coherencia entre el evangelio que anunciamos y los medios, ocasiones, métodos,
etc, que usamos para anunciarlo. (n.
282)
3.4. Cumpliendo
con responsabilidad y profesionalidad las tareas de la propia vocación en el
ámbito social, laboral y familiar para superar el divorcio fe-vida.
LÍNEA DE ACCIÓN
4 (Encarnación en la realidad)
Profundizar
en el conocimiento de la realidad que viven nuestros pueblos e incidir en los
ambientes de la sociedad que no estamos evangelizando (nn. 279, 281).
Estrategias:
4.1. Creando un organismo diocesano permanente que
complete y mantenga actualizado el
análisis socio-pastoral realizado para el Sínodo Diocesano, para una acción
evangelizadora encarnada. (n. 279)
4.2. Ofreciendo
la oportuna información sobre la realidad en la que van a realizar su
ministerio a los nuevos misioneros, presbíteros y religiosas y a los nuevos
miembros de consejos y comisiones de pastoral. (n. 279)
4.3.
Profundizando en el estudio de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) y su
relación con la evangelización, en los diversos ámbitos pastorales. (n. 281)
LÍNEA DE
ACCIÓN 5 (Evangelizar las culturas)
Evangelizar
las diversas culturas de nuestra diócesis en profundidad y hasta sus mismas
raíces, de manera que el evangelio las vaya desarrollando y transformando, como
el fermento en la masa. (nn. 287, 306)
Estrategias:
5.1. Conociendo,
respetando, defendiendo la diversidad cultural que se manifiesta en nuestro
departamento, configurado en sucesivas y constantes migraciones (n. 290)
5.2. Motivando y
preparando tanto a los misioneros y misioneras que llegan a nuestra diócesis
como a los agentes de pastoral que ya están en ella para la inculturación en
las diversas culturas y ambientes. (n.
289)
5.3.
Formándonos, para afrontar con audacia y con lucidez los cambios culturales,
profundos, rápidos y globales, que estamos experimentando. (n. 292)
5.4. Dando un
lugar privilegiado en todos los planes pastorales a la denuncia de la “cultura
de la muerte” y a la propuesta de cauces, actividades y gestos para revertirla.
(n. 304 y 305)
LÍNEA DE ACCIÓN 6 (Transmisión de la fe, especialmente a los
jóvenes)
Renovar y
actualizar las formas de transmisión de la fe, especialmente a las nuevas
generaciones, que son las más afectadas por los cambios culturales. (n. 307)
Estrategias:
6.1. Revisando y
revitalizando la pastoral juvenil de nuestras comunidades eclesiales (diócesis,
parroquias, movimientos) como señal clara de la opción por los jóvenes. (n. 308, DA 446 a)
6.2. Destinando
y preparando más agentes de pastoral para esta tarea, en la línea de los que el
manual de la pastoral juvenil latinoamericana (“La civilización del amor”)
llama “asesores”. (n. 308)
6.3. Terminando
la elaboración del itinerario formativo juvenil que contemple contenidos,
procesos, métodos y recursos. (n. 308)
6.4.
Cuidando una pastoral juvenil adaptada que presta atención especialmente a:
● los
jóvenes en situaciones de riesgo,
● a
los jóvenes trabajadores de esta diócesis industrial,
● a
los jóvenes universitarios, muchos de ellos en graves dificultades para el
estudio y pastoralmente poco atendidos. (n.
308)
6.5. Fortaleciendo la comisión de pastoral juvenil
en sus diversos niveles y en su relación con otras pastorales muy
interdependientes: familia, catequesis, vocacional.
LÍNEA DE
ACCIÓN 7 (Familia transmisora de la
fe y misionera)
Acompañar y
apoyar a las familias para que, evangelizadas, sean transmisoras de la fe en su
hogar y evangelizadoras de otras familias.
7.1. Organizando
la catequesis de iniciación cristiana en la fe de manera que implique lo más
posible a la familia en este proceso según diversas metodologías. (Cfr. Línea
de acción 6 del documento “Una Iglesia de
discípulos en camino”).
7.2. Urgiendo a
las familias vinculadas a asociaciones y movimientos familiares (de familias y
para las familias) a realizar una tarea decididamente evangelizadora, sin
cerrarse en su ámbito social y cultural. (n.
294)
7.3. Teniendo en
cuenta, los párrocos y consejos pastorales, la aportación específica de los
movimientos familiares e incorporándolos a la pastoral de conjunto. (n. 295)
7.4. Organizando
la pastoral misionera de la diócesis y parroquia de manera que las familias en
movimientos familiares o en comunidades eclesiales de base participen
activamente en las actividades especificas como visitas espontaneas o programadas,
jornadas misioneras, etc.
7.5. Despertando
y motivando en las familias la dimensión universal de la misión que las lleve a
orar por la Iglesia misionera, cultivar la vocación misionera en sus hijos y,
en algunos casos, a ser enviada como “familia misionera”.
LÍNEA DE
ACCIÓN 8 (La educación católica)
Hacer que
nuestras instituciones educativas sean instancias criticas y creativas de
modelos educativos que encarnan y transmiten los valores cristianos y que
generan sabiduría, solidaridad y vocación liberadora. (n. 296)
Estrategias:
8.1. Coordinando
las escuelas y colegios católicos por medio de RENOOC (Región Noroccidental de
Colegios Católicos) y estableciendo vínculos con los centros educativos de inspiración católica
para una mayor integración de la tarea evangelizadora de la Iglesia diocesana
en el ámbito de la educación. (n. 297 y
298)
8.2. Apoyando y
alentando la tarea de profesionales católicos en la escuela pública por medio
de encuentros, cauces de formación y formas de participación en la pastoral
educativa diocesana. (n. 299)
8.3.
Aprovechando la experiencia de la Campaña Infantil, preparar y realizar una
oferta de formación en valores para las escuelas, colegios y universidades,
especialmente en las que forman a los futuros educadores. (n. 300)
8.4. Preparando
y ofreciendo a la escuela, a la familia y a la pastoral juvenil los medios para
la educación cristiana de la afectividad y sexualidad y no quedarnos en
lamentaciones por planteamientos reduccionistas. (n. 301)
8.5. Potenciando la educación de adultos con mayor
número de voluntarios, con recursos para
su realización y el aprovechamiento de nuevos medios que la hacen más eficaz. (n. 302)
LÍNEA DE
ACCIÓN 9 (Misión “ad gentes”)
Abrir el
espíritu, la disponibilidad, las personas y los recursos para ir “a la otra
orilla”, más allá de nuestras fronteras geográficas, culturales y eclesiales.
(n. 285; DA 376)
Estrategias
9.1. Estructurando
en nuestra diócesis el proceso formativo de misioneros “ad gentes”, inspirados
en el proceso del CEMAC (Centro Misionero para América Central).
9.2. Explicando
y motivando en las parroquias, movimientos, grupos juveniles esta vocación para
formar o consolidar el grupo que recibe esta formación.
9.3. Dando a
conocer más ampliamente entre los fieles tanto a los misioneros y misioneras
que han venido a nuestra diócesis como a los que de ella han sido enviados a
otros lugares. (n. 286)
9.4. Cooperando
con generosidad, dentro de nuestra pobreza, en las colectas misioneras. (n. 285)
9.5.
Consolidando cada vez más el hermanamiento con las diócesis de San Ángelo y
Tyler (Texas, USA) en el espíritu del Sínodo “La Iglesia en América”, por medio
de los encuentros periódicos de los equipos diocesanos, del hermanamiento de
parroquias e instituciones educativas, compartiendo información (páginas web),
materiales y métodos de evangelización, contactos por e-mail, etc.
LÍNEA DE
ACCIÓN 10 (Medios de Comunicación
Social (MCS) y evangelización)
Conocer el
lenguaje específico de los MCS, valorar su influencia en la creación de cultura
y utilizarlos con calidad profesional y evangélica para una evangelización
actualizada, eficaz e inculturada. (n. 310)
Estrategias:
10.1. Revisando y actualizando nuestros diversos
medios de comunicación, sus formas, programas, lenguaje, en orden a elaborar un
plan especifico para los mismos. (n.
311)
10.2.
Potenciando la presencia de la Iglesia en la red y en las redes sociales para
la evangelización, formación, intercambio de experiencias, de informaciones…
(Pagina web de la diócesis, iniciativas de parroquias, blogs, etc) (n. 312)
10.3. Capacitar
y ofrecer la oportuna formación técnica y ética para el uso de los MCS a los
profesionales que trabajan en nuestros medios (n. 310), a los seminaristas (n.
315) y a los agentes de pastoral de la diócesis (presbíteros, religiosas,
laicos…) (n. 316)
10.4.
Promoviendo un equipo diocesano, especialmente de jóvenes, especializado en el
uso de las nuevas tecnologías, formado por personal de la pastoral de MCS,
juvenil, catequética, educativa… y al servicio de las diversas pastorales de la
Diócesis. (n. 314)
PRIORIDAD QUINTA:
Una Iglesia
Sacramento de
Amor, Solidaridad y Justicia
Dimensión
Samaritana
PRIORIDAD
QUINTA
“IGLESIA,
SACRAMENTO DE AMOR,
SOLIDARIDAD Y JUSTICIA”
LÍNEA DE ACCIÓN 1
(Espiritualidad)
Animar y
formar una auténtica espiritualidad de la acción social que partiendo de la
conversión a Dios y a los pobres, lleve a una fe que actúa por la caridad.
Estrategias:
1.1.
Integrando cada vez mejor, en el caminar de cada
discípulo y de toda la comunidad, la inseparable unidad del anuncio de la
Palabra, de la celebración de los sacramentos y del servicio de la caridad. (n. 346)
1.2.
Profundizando en el seguimiento discipular de
Jesucristo para hacer nuestro el espíritu y la práctica de las
bienaventuranzas, su compasión entrañable ante el dolor humano, su cercanía a
los pobres y a los pequeños, su amor servicial hasta el don de su vida. (n. 347)
1.3.
Aprendiendo a discernir el comportamiento personal,
la vida de las comunidades y la realidad social desde la clave del amor, porque
la caridad es todo y “si no tengo amor no soy nada”. (n. 348)
LÍNEA DE
ACCIÓN 2 (Pobreza evangélica)
Vivir con
sencillez y alegría, sin agobiarnos por poseer ni acumular, amando todo lo que
es verdadero, noble, bello, justo y valioso (Fil 7,8) y evitando al mismo
tiempo la tentación de la haraganería, pasividad o conformismo (n. 354).
Estrategias:
2.1.
Informando con total transparencia de los bienes de
la diócesis, de cada parroquia y de cada obra apostólica. (n. 351)
2.2.
Fomentando
una más clara, sistemática y generosa colaboración de los católicos de la
Diócesis que pueda ser suficiente para la autofinanciación y que nos permita
cooperar con otras diócesis más pobres. (n.
353)
2.3.
Ofreciendo el testimonio de esta pobreza
evangélica, especialmente los ministros ordenados, las religiosas y los
religiosos y los agentes de pastoral. (n.
354)
2.4.
Afrontando y confrontando la continua incitación de
un consumismo que genera frustración
creciente, especialmente en los niños y jóvenes y marginación y
exclusión de los mayores. (n. 355)
LÍNEA DE ACCIÓN 3 (Apostar por el amor)
Apostar por
una caridad creativa que promueva no tanto la eficacia de la ayuda prestada sino
la capacidad de hacerse cercanos y solidarios con quien sufre, pues solo la
cercanía que nos hace amigos nos permite apreciar las valores de los pobres de
hoy, sus legítimos anhelos y su modo de vivir la fe (n. 359).
Estrategias:
3.1.
Llevando a la práctica la llamada y orientacion de
Aparecida: el darnos nosotros mismos a los pobres es más importante y exigente
que el dar. Y así evitaremos los riesgos de un paternalismo que no respeta la
dignidad del hermano. (n. 359)
3.2.
Procurando que la tarea prioritaria de cada uno y
de la acción pastoral de la diócesis sea aprender y enseñar a amar, inspirada
en los testigos de la caridad de la historia de nuestra Iglesia. (n. 360)
3.3.
Revisando ante el Señor la práctica de amor y de
entrega al hermano, para no dejarnos llevar de individualismos consumistas, de
indiferencia, de desánimo o de prácticas paternalistas. (n. 361)
3.4.
Cumpliendo responsablemente con lo debido en
justicia y recordando en la predicación y en el dialogo pastoral la grave
obligación de responder a las exigencias de la justicia, hasta restituir lo
defraudado por su incumplimiento, pues la caridad va más allá de la justicia
pero nunca carece de justicia. (n. 363 y
364)
3.5.
Elaborando criterios comunes, por parte del Consejo
Diocesano de Asuntos Económicos, para que las personas que prestan sus
servicios en las parroquias e instituciones de la Iglesia tengan contratos
similares, claros y justos y asegurando su cumplimiento. (n. 365)
LÍNEA DE
ACCIÓN 4 (Dimensión eclesial)
Poner en
práctica el amor a los pobres y realizar como Diócesis, en cada parroquia y en
cada comunidad local, un servicio comunitario de caridad ordenado, cada vez más
comprometido y capaz de generar dignidad en cada conciudadano (n. 373 y 374).
Estrategias:
4.1.
Actuando, todos los organismos de Pastoral social,
“en nombre de la Iglesia” y motivando, orientando y animando el servicio de la
caridad de cada creyente y de cada comunidad desde este sentido eclesial. (n. 375)
4.2.
Estructurando, en cada parroquia en el plazo
de un año, el correspondiente servicio de caridad que integre la diversidad de
acciones realizadas en la misma y se coordine en la Caritas Diocesana y en las
diversas comisiones de Pastoral Social. (n.
374)
4.3.
Afrontando las pobrezas con una acción caritativa,
no solo organizada, sino en red donde participen todas las pastorales y grupos
de acción social de la parroquia o de la comunidad. (n. 376)
4.4.
Aplicando los criterios y rasgos que señalan las
Constituciones Sinodales para discernir si una obra, proyecto o actividad tienen
el carácter de servicio de la Iglesia y es expresión del servicio solidario de
las comunidades. (n. 377)
LÍNEA DE
ACCIÓN 5 (Suscitar el servicio de la caridad)
Suscitar el
servicio de la caridad o diaconía en todos los discípulos misioneros y en todas
las comunidades eclesiales en la triple dimensión de la asistencia inmediata
(acoger), de la promoción (acompañar) y de la defensa de los derechos de los
pobres (comprometerse). (n. 362)
Estrategias:
5.1.
Conociendo, acompañando y socorriendo a nuestros
“prójimos” en sus necesidades inmediatas: una situación de enfermedad, de
soledad, de carencia grave, etc. Esta práctica de “las obras de misericordia es
la primera e inmediata respuesta del amor cristiano”. (n. 366)
5.2.
Fomentando compromisos de voluntariado y ofreciendo
diversos cauces para realizar la promoción de las personas y el acompañamiento
en su tarea de afrontar los retos que se les platean (enseñanza, salud,
vivienda, actividades productivas…). (n.
367)
5.3.
Implicándonos en la práctica de la “caridad política” que se expresa en la
defensa de los derechos de las personas, en el trabajo por el bien común, en la
colaboración para crear estructuras justas y en la denuncia de todo lo que
genera pobreza, sufrimiento y exclusión. (nn.
369-370)
5.4.
Practicando las disposiciones que señalan las
Constituciones Sinodales para vivir esta caridad política:
● Conocer
la realidad y analizar las causas de la pobreza.
● Asumir
con esta visión crítica y desde la fe el compromiso de transformación de la
realidad.
● Realizar
acciones y gestos concretos de defensa de la vida y rechazo de la violencia.
● Exigir
programas claros a las diversas opciones políticas y evaluar su cumplimiento.
● Dialogar
en las comunidades sobre estas cuestiones. (n. 371)
5.5.
Aplicando en nuestra diócesis la reflexión y las
normas propuestas en el “motu proprio” sobre “El servicio de la caridad” del
Papa Benedicto XVI y teniendo en cuenta esta misma aplicación por parte de la
Conferencia Episcopal de Honduras. (n.
381)
5.6.
Elaborando un directorio de las obras y programas
de la Iglesia Diocesana en la diversidad de tareas en el servicio ordenado de
la caridad, en el que conste también los recursos que ofrece el Estado y otras
instituciones. (n. 382)
5.7.
Creando la deseada y pedida Comisión de Justicia y
Paz, con profesionales del derecho, de la enseñanza social, de la psicología,
militantes activos en actividades profesionales y laborales… (n. 384)
LÍNEA DE
ACCIÓN 6 (Defender la vida)
Defender la
vida humana de toda persona pues, creada por Dios a su imagen y semejanza y
llamada a la plenitud de la Vida en Cristo, tiene una dignidad sagrada que
nadie puede destruir. (n. 393)
Estrategias:
6.1.
La
violencia: anunciando de palabra y
realizando con las obras el Evangelio de la vida en nuestra situación de
violencia y de muerte para formar la conciencia moral de los ciudadanos,
contribuir con otras instituciones a desarrollar una cultura de la paz y estar
cerca de quienes han perdido a los seres queridos por la violencia.
6.2.
Narcotráfico:
denunciando el poder del narcotráfico como destructor de conciencias, de
valores, de dignidad y de respeto por la vida y su carácter irreconciliable con
la fe y moral cristianas. (n. 396)
6.3.
Maras:
exigiendo a los implicados en pandillas violentas que abandonen la violencia,
la extorsión y narconegocio y denunciando a la vez la violencia que contra
ellos se ha cometido en nombre de “la cero tolerancia” y “limpieza social”. (n. 404)
6.4.
Buscando cauces de rehabilitación y reinserción de
quienes salen de las maras y apoyando proyectos de prevención de niños y
adolescentes en situación de riesgo. (n.
404)
LÍNEA DE
ACCIÓN 7 (Acompañar en la debilidad)
Acompañar
afectiva y efectivamente a quienes experimentan la debilidad física y psíquica
de la enfermedad, para que alcancen una
mejor calidad de vida.
Estrategias:
7.1.
Alcoholismo:
dando una respuesta más comprometida a este problema con campañas sistemáticas
de prevención y de apoyo en las terapias y centros de rehabilitación. (n. 394)
7.2.
Drogadicción:
planteándonos cómo prevenir y acompañar los difíciles procesos terapéuticos,
reuniendo esfuerzos con otras diócesis e instituciones. (n. 395)
7.3.
VIH-SIDA:
prosiguiendo eficazmente en la tarea que ya se está realizando de prevención,
curación y defensa de la dignidad de cada persona. (n. 399)
7.4.
Deficiente
atención sanitaria: ofreciendo respuestas integrales y organizadas desde la
pastoral de la salud, específicamente en el campo de la salud preventiva,
medicina alternativa y salud mental-espiritual. (n. 398)
LÍNEA DE
ACCIÓN 8 (Confrontar la exclusión)
Confrontar
la exclusión de una amplia mayoría de la población que no puede acceder a los
medios necesarios para una vida digna de personas e hijos de Dios y son
considerados como “sobrantes” y
“desechables”.
Estrategias:
8.1.
Campesinos
pobres: desarrollando una pastoral atenta a nuestra realidad rural que
defienda la dignidad de los campesinos pobres y garantice la calidad de sus
vidas. (n. 400-401)
8.2.
Migración: promoviendo
un mayor número de voluntarios organizados en el ámbito diocesano y parroquial
para ofrecer un servicio eficaz e integral de información, orientación,
acogida, acompañamiento y defensa del migrante y su familia. (n. 402)
8.3.
Privados de
libertad: acogiendo las llamadas de la pastoral penitenciaria para aumentar
el número de personas implicadas en esta pastoral, estar cerca y acompañar las
familias de los privados de libertad e integrarlos en la vida de la comunidad
al cumplir sus condenas y para continuar pidiendo la renovación del sistema
penitenciario. (n. 403)
8.4.
Baja calidad
e insuficiente cobertura de la educación: apoyando las múltiples
iniciativas realizadas en este campo y prestándole aún mayor atención para
exigir respuesta adecuadas a las instituciones del Estado y suscitar
iniciativas solidarias con las que paliar las deficiencias del sistema. (n. 397)
8.5.
Violación de
la dignidad del trabajo humano: defendiendo la dignidad del trabajo humano,
violentado estructuralmente bien porque se limitan sus posibilidades
(desocupación, subocupación), bien porque se devalúan los derechos que fluyen
del mismo (justo salario, seguridad…), o bien porque se realizan en condiciones
laborales de ilegalidad; y urgiendo a las instituciones del Estado y a las
organizaciones empresariales a afrontar este reto en relación con los jóvenes
pues ellos son los más afectados. (nn.
387-390)
LÍNEA DE
ACCIÓN 9 (Formación para el servicio de la caridad)
Formar en la
Doctrina Social de la Iglesia (DSI) de modo que los agentes de pastoral,
especialmente de pastoral social, asimilen este tesoro, se hagan capaces de analizar
la realidad de pobreza, injusticia y violencia e, interpelados por su clamor,
busquen vías de solución. (n. 405)
Estrategias:
9.1.
Incluyendo la DSI en el plan de formación orgánica
y sistemática de los laicos y agentes de pastoral de las parroquias, de la
diócesis e instituciones educativas. (PP
anterior 4.3.1 y 4.3.2)
9.2.
Ofreciendo cauces, por medio del Departamento de
Pastoral Social, para formar la conciencia política de las comunidades y
especialmente de los que participan activamente en la vida pública. (n. 385)
9.3.
Estableciendo cauces y criterios de formación para
personas especializadas en las complejas tareas de la caridad y para las que,
sin dedicación plena, realizan tareas de voluntariado. (n. 378)
9.4.
Capacitando a los agentes de pastoral en el análisis
sociológico y en la lectura creyente de la realidad, especialmente de las
causas que generan pobreza e inequidad. (n.
371)
9.5.
Contando con un servicio diocesano que complete y
mantenga actualizado el conocimiento de la realidad social de nuestra diócesis
y nos permita acercarnos a ella con cariño, buscando respuestas a sus retos. (n. 391)
9.6.
Dedicando una parte importante de la programación
de los medios de comunicación de la Iglesia a difundir la DSI y motivar el
compromiso solidario de todos. (n. 405)
EVALUACIÓN
Sentido de
la evaluación
Con frecuencia se dedica mucho tiempo y energías a
la elaboración de diversos tipos de
“planes” pero, una vez redactados, se
les tiene poco en cuenta y no se evalúa su cumplimiento.
La eficacia de nuestro Plan Pastoral depende, en
gran medida, de la evaluación que
realicemos respecto de la consecución de sus objetivos, la realización de sus
actividades y el discernimiento de las causas de los logros alcanzados y de los fallos
detectados.
La evaluación se enmarca en la espiritualidad de la conversión permanente y
del crecimiento espiritual y apostólico.
La evaluación es como un examen de conciencia,
un ejercicio de discernimiento para descubrir la acción de Dios en nuestra vida
personal y eclesial y para conocer la
respuesta que estamos dando. Lo que se evalúa no es tanto el texto sino
la vida, con la ayuda de esa regla,
norma o espejo que es el Plan Pastoral.
Evaluación
diocesana
En cuanto este Plan tiene un alcance diocesano, los
responsables de ejecutarlo o de
motivar su cumplimiento son los
organismos de carácter diocesano. Por
tanto, los organismos siguientes:
●
Consejo pastoral diocesano,
●
Presbiterio en reunión,
●
Departamentos y comisiones pastorales
diocesanas,
Evaluarán anualmente el cumplimiento de este Plan y el logro de sus objetivos, según
sus funciones y competencias.
Evaluación
zonal
Lo mismo harán los organismos zonales en su propia zona y según sus
fines y competencias:
●
Consejo pastoral zonal.
●
Equipo de presbíteros.
●
Comisiones pastorales de zona.
Evaluación
parroquial
Las parroquias han de elaborar su plan pastoral
según las prioridades y orientaciones del diocesano, aplicándolo y concretándolo a su propia situación socio-religiosa. Dicho plan
contemplará los tiempos y las formas de
evaluación por los organismos parroquiales, como son: la asamblea, el consejo y las comisiones pastorales.

Hola! Buen dia! De casualidad sabe donde puedo conseguir las constituciones sinodales 2020, de antemano muchas gracias por su ayuda
ResponderEliminarle dejo mi correo suyenhipp@gmail.com